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CURADURÍA 
Y DESARROLLO DE 
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Actualizado: hace 4 días

Las coincidencias, a veces, no regresan: esperan. Permanecen en silencio hasta encontrar el instante preciso para volver a alcanzarnos.


Conocí a Juan Carlos en marzo del año pasado, en un estudio de arte. Casi un año después, su nombre volvió a cruzarse en una conversación sobre fotografía y lo reconocí enseguida. Entonces supe que había llegado el momento de buscarlo.



Hablar con Juan Carlos Hervás es entender que hay miradas que empiezan mucho antes de la cámara. En su caso, la fotografía parece nacer en Sevilla, caminando de la mano de su padre tras un paso, aprendiendo desde muy pronto que el mundo entra por los ojos y, desde el asombro, se queda dentro para siempre.



Su relación con la fotografía no fue inmediata. Antes estuvo el deporte. Estudió Educación Física y desarrolló su vida profesional en ese ámbito, mientras la parte más creativa de sí mismo quedaba en un segundo plano. Pero esa inclinación ya estaba ahí desde mucho antes: en la pintura, en la duda entre Bellas Artes y otro camino, en una sensibilidad que todavía no había encontrado del todo su forma.



La fotografía llegó después, casi como llegan algunas cosas importantes: no de golpe, sino como un regreso. Y quizá por eso en su obra hay siempre algo que vuelve: el azahar derramado en el aire, una túnica aguardando su hora tras una puerta, el golpe seco de un llamador en la noche, la cera rendida sobre el adoquín, el murmullo contenido de la espera antes de que asome el paso, el incienso abriéndose paso despacio por una calle estrecha.



En sus fotografías cofrades aparece, además, algo más difícil de nombrar: la emoción heredada. La Semana Santa no es solo un motivo visual, sino una memoria afectiva atravesada por las calles de Sevilla y por una educación sentimental que aún hoy sostiene muchas de sus imágenes.



Una de sus fotografías más sublimes es Calle Cruces, y quizá lo sea precisamente porque parece contener algo más que una escena: una especie de orden secreto. Hay en ella una tensión exacta entre líneas, cuerpos y símbolos, una geometría que no solo organiza la imagen, sino también la emoción. Pero lo mejor no está únicamente en la fotografía, sino en la forma en que él la recuerda. No como una conquista, sino como un encuentro. “Sabía que quería estar allí. Intuía que algo podía ocurrir. Lo que no podía prever era que, durante una fracción de segundo, todo iba a ordenarse con esa precisión casi milagrosa con la que a veces sucede la fotografía”.



“La mejor foto no siempre se busca; a veces te encuentra”, me dice. La frase se queda conmigo, quizá porque en ella hay algo esencial de su manera de mirar: una atención paciente a la luz, al tiempo y a la emoción. Para Juan Carlos Hervás, fotografiar no consiste en inventar el mundo, sino en reconocerlo. La belleza, dice, ya está ahí: en una vidriera, en un amanecer, en la luz exacta que cae sobre algo durante apenas unos segundos. El fotógrafo no la crea, pero sí tiene la responsabilidad —y a veces el privilegio— de saber verla. Y aunque buena parte de su obra está vinculada al universo cofrade, su mirada se despliega también en otros territorios: paisajes, escenas cotidianas, detalles arquitectónicos o instantes en los que la luz transforma lo ordinario en algo revelador.



Que su trabajo haya recibido más de sesenta premios y menciones habla del reconocimiento a una trayectoria extraordinaria. Pero lo verdaderamente singular no está solo ahí. Está en que, incluso en medio del reconocimiento, sus fotografías sigan pareciendo nacidas de un lugar íntimo, como si todavía respondieran a una emoción primera, a una lealtad silenciosa con aquello que lo hizo mirar.


Tal vez ahí esté la hondura de su trabajo: en esa forma de mirar que no intenta poseer el mundo, sino regresar a él. A Sevilla, a la memoria de caminar al lado de su padre, que hoy, sin duda, reconocería en sus imágenes algo de aquella mirada primera. Como si algunas imágenes no hicieran más que recordarnos que hay cosas que el tiempo transforma, pero nunca borra del todo.




 
 
 

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